sábado, 22 de enero de 2011

210.- La escafandra del optimista



No puedo cambiar la dirección del viento, pero puedo ajustar las velas para llegar a mi destino” (James Dean)

El 27 de octubre de 1879, el inventor estadounidense Thomas Alva Edison logró su lámpara de filamento de carbono, que permaneció encendida en Nueva York durante dos días. Era el inicio de la era de la iluminación eléctrica
Thomas Alva Edison o cómo no quemarse con los fracasos. “Ahora sé mil maneras de no hacer una bombilla” (pág 71)
Las personas optimistas son capaces de interpretar los fracasos como oportunidades de superación. El propio Edison repetía a menudo que, en los miles de intentos fallidos que debía superar para crear la bombilla, jamás perdía el ánimo, porque cada error que dejaba atrás era un nuevo paso adelante (pág 71)
Edison patentó más de un millar de inventos e hizo suya esta frase:
“Hay una cosa peor que los fracasos, los pocos intentos” (pág 72)
“Dirige tu rostro hacia la luz del sol y dejarás de ver las sombras” ( Hellen Keller ) ( pág 81)
“Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista, la oportunidad en cada dificultad” (Winston Churchill)
“Si no defiendes algo, te rendirás por cualquier cosa” (Malcom X)
“No juzgues el día por la cosecha que has recogido sino por las semillas que has sembrado” (Robert Louis Stevenson)
“¿La diferencia entre un pesimista y un optimista? Un optimista se ríe para olvidar, un pesimista se ha olvidado de reír” (Tom Bodett)
“La oportunidad se encuentra en el centro de la dificultad” (Albert Einstein)
“Un viaje de mil millas empieza por un solo paso” (Lao Tsé)
“Un mar calmado nunca formó a un buen marinero” (Proverbio inglés)
“No te preocupes porque tu vida pueda terminar, Preocúpate por si no ha empezado” (Grace Hansen)
“No tengas miedo por construir castillos en el aire. Es allí donde tienen que estar. Ahora tienes que poner los cimientos debajo” (Henry David Thoreau)
“Saltar de alegría es el mejor de los ejercicios” (Anónimo)
Texto: frases tomadas de "La escafandra del optimista" ( Allan Percy )
Imagen. Winter Sunrise: The Young America Derek G.M. Gardner

jueves, 16 de diciembre de 2010

209.- Sugerencias para la Felicidad

" Sugerencias para ser Feliz "

Siguiendo la tradición de los decálogos, de forma que nos inciten a la reflexión, planteamos las sugerencias para un nuevo año que propone la filósofa Adela Cortina:

1. Recuerda que los acontecimientos adversos sólo destruyen a los que ya están desmoralizados. No permitas que te bajen la moral.

2. Recuerda que hay motivos para tener la moral alta: aunque falta mucho por andar, ha aumentado la conciencia de que las injusticias, la corrupción, la discriminación y la intolerancia son inhumanas. Ayuda a mantener alto el listón y a subirlo.

3. En las situaciones agobiantes busca siempre salidas imaginativas, amplía el campo de visión, no te dejes atrapar por soluciones apolilladas. La capacidad creadora humana es enorme con tal de que se la ponga en funcionamiento.

4. No culpes de todo lo malo al sistema, a los políticos, al mal tiempo. Exige que cada uno cumpla su tarea, pero tú toma la iniciativa, porque eres un ciudadano y no un súbdito.

5. Jamás te conviertas en vasallo, porque eres algo absolutamente valioso. No te vendas nunca por un plato de lentejas, ya que eso no sólo te rebaja en tu dignidad, sino que en estos casos las lentejas acaban sentando mal.

6. Apoya a los que tienen proyectos generosos, no a los mezquinos. La mezquindad se contagia, la generosidad también.

7. Nunca pienses que tu aportación es irrelevante: los ratoncitos de campo se mueven mejor que los grandes monstruos.

8. Adáptate a los cambios, pero teniendo como brújula para ello tus convicciones bien fundadas. Los dinosaurios no resisten los cambios, pero los camaleones carecen de norte. Entre unos y otros está el ser humano.

9. Disponte a exigir tus derechos, pero también a asumir tus responsabilidades en la construcción de un mundo más humano. Nunca reclames para ti la satisfacción de un derecho que no estés dispuesto también a reclamar para cualquier persona que se encuentre en las mismas condiciones, ni hagas dejación de tu responsabilidad en la protección de esos derechos.

10. Jamás retrocedas en exigencias de justicia, ni te arrugues ante proyectos solidarios, ni te conformes con menos que la felicidad.

Fuente: ADELA CORTINA, Sugerencias para un nuevo año. Texto extraído de: XTEC: Xarxa telemática educativa de Catalunya http://www.xtec.cat

Imagen: internet, autor desconocido

lunes, 13 de diciembre de 2010

208.- "Desconecta" para " Conectar "

Mi amiga Teresa me envía este video estupendo que viene a completar la entrada anterior.
Es muy breve y elocuente. Contadnos qué os parece.

207.- Necesitamos contacto

"Una enfermera me contaba hace poco que durante la noche, cuando la oscuridad y la quietud reinan en el hospital, algunos pacientes demandan atención de manera repetida. Aducen diferentes tipos de malestar o necesidades que ella, como las demás enfermeras, procura resolver. Sin embargo, su experiencia le dice que detrás de esos síntomas se esconde más bien la necesidad de contacto. La soledad de la noche favorece que emerjan temores e inquietudes. Entonces, una caricia, una mirada atenta, coger la mano o acercarse a la cabecera de la cama a escuchar surten un efecto calmante inmediato.

Generalmente le damos poca importancia a estas “medicinas” gratuitas, pero establecer un contacto cercano y cálido con otra persona depara grandes beneficios tanto para la salud física como mental.

Virginia Satir, pionera de la terapia familiar, repetía a menudo: “El contacto afectivo es a las relaciones como la respiración al mantenimiento de la vida”.

Los neurólogos insisten en que los seres humanos, igual que las neuronas, necesitan estar conectados, y que su bienestar depende de las redes de relaciones en las que están integrados.

Una tragedia de nuestra sociedad es la cantidad de personas que están solas o se sienten solas sin haberlo elegido. Podemos estar conectados con millones de individuos a la vez, pero escasea el contacto real y cercano. En la era de la comunicación faltan herramientas para establecer relaciones en las que se conecte íntimamente con el otro. A menudo, en la familia se comparte un mismo techo, pero en la práctica se vive de manera separada, sintiéndose aislado incluso en compañía. Gran parte de los conflictos conyugales se debe a una desconexión entre los miembros de la pareja. Y hay personas que, a pesar de desearlo, no consiguen salvar la distancia que las aleja de los demás.

Puede resultar sorprendente: lo que más se desea, en este caso la proximidad afectiva, también atemoriza. Inconscientemente, existe la impresión de que quien se muestra demasiado abierto corre el riesgo de ser invadido.

Al entablar contacto es posible sentirse desnudo o vulnerable. Se desvela una parte interna de la personalidad, y existe el temor a la burla o a que el otro utilice la información para controlar o lastimar. Esta tendencia a defender el espacio personal es saludable, salvo cuando se convierte en una barrera que impide conectar con los demás. Pero el riesgo también implica una ganancia.

“Tu misión no es buscar el amor, sino descubrir todas las barreras que has creado en tu interior para no verlo” (Jalal ad-din Rumi)

“El encuentro entre dos personalidades es como el contacto entre dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman” (Carl G. Jung)

“Tengo miedo de decirte quién soy. Porque si te digo quién soy, puede que no te guste cómo soy, y eso es todo lo que tengo” (John Powell, músico) "

Texto: Adaptación de fragmentos del artículo de Cristina Llagostera "Necesitamos contacto" (El País 7-11-2010)

Imagen: http://musicinmouth.blogspot.com

miércoles, 8 de diciembre de 2010

206.- Amin Maalouf. La función de la cultura

"De esta diversidad del mundo, de esta extraordinaria diversidad que es hoy en día característica de todas las sociedades humanas, todos cantamos a veces las alabanzas; pero también nos hace padecer a todos a veces. Porque es manantial de riqueza para nuestros países, pero lo es también de tensiones. Las naciones que se asientan en los cimientos de la diversidad étnica y la inmigración se hallan entre las más dinámicas del planeta, y basta con mirar la otra orilla del Atlántico para convencerse de ello. Pero a este dinamismo lo acompañan con frecuencia trastornos, discriminaciones, odio y violencia.

La diversidad en sí misma no es ni una bendición ni una maldición. Es sencillamente una realidad, algo de lo que se puede dejar constancia. El mundo es un mosaico de incontables matices y nuestros países, nuestras provincias, nuestras ciudades irán siendo cada vez más a imagen y semejanza del mundo. La que importa no es saber si podremos vivir juntos pese a las diferencias de color, de lengua o de creencias; lo que importa es saber cómo vivir juntos, cómo convertir nuestra diversidad en provecho y no en calamidad.

Vivir juntos no es algo que les salga de dentro a los hombres; la reacción espontánea suele ser la de rechazar al otro. Para superar ese rechazo es precisa una labor prolongada de educación cívica. Hay que repetirles incansablemente a éstos y a aquéllos que la identidad de un país no es una página en blanco, en la que se pueda escribir lo que sea, ni una página ya escrita e impresa. Es una página que estamos escribiendo; existe un patrimonio común —instituciones, valores, tradiciones, una forma de vivir— que todos y cada uno profesamos; pero también debemos todos sentirnos libres de aportarle nuestra contribución a tenor de nuestros propios talentos y de nuestras propias sensibilidades. Asentar este mensaje en las mentes es hoy, desde mi punto de vista, tarea prioritaria de quienes pertenecen al ámbito de la cultura.

La cultura no es un lujo que podamos permitirnos sólo en las épocas faustas. Su misión es formular las preguntas esenciales. ¿Quiénes somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad? ¿Qué civilización? ¿Y basadas en qué valores? ¿Cómo usar los recursos gigantescos que nos brinda la ciencia? ¿Cómo convertirlos en herramientas de libertad y no de servidumbre?

Este papel de la cultura es aún más crucial en épocas descarriadas. Y la nuestra es una época descarriada. Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético; lo digo con pena, pero no lo digo a la ligera. Será un siglo de progresos científicos y tecnológicos, no cabe duda. Pero será también un siglo de retroceso ético. Se recrudecen las afirmaciones identitarias, violentas en muchísimas ocasiones y, en muchísimas ocasiones, retrógradas; se debilita la solidaridad entre naciones y dentro de las naciones; pierde fuelle el sueño europeo; se erosionan los valores democráticos; se recurre con excesiva frecuencia a las operaciones militares y a los estados de excepción... Abundan los síntomas.

Ante este retroceso incipiente, no tenemos derecho a resignarnos ni a cederle el paso a la desesperación. Hoy en día lo que honra a la literatura y lo que nos honra a todos es el intento de entender las complejidades de nuestra época y de imaginar soluciones para que sea posible seguir viviendo en nuestro mundo. No tenemos un planeta de recambio, sólo tenemos esta veterana Tierra, y es deber nuestro protegerla y hacerla armoniosa y humana.

Gracias a todos por la acogida que se me brinda en esta inolvidable ceremonia"

Fragmento del discurso del escritor Amin Maalouf, Premio Príncipe de las Letras 2010, en la ceremonia de entrega de los galardones

martes, 30 de noviembre de 2010

205.- Prejuicios

En el acto de prejuzgar, incurrimos en una defectuosa cognición que tiene consecuencias tanto para el individuo, grupo sobre el que prejuzgamos, como para nosotros mismos.
Es un error de nuestro conocimiento en el que podemos distinguir la precipitación, o establecimiento de conclusiones previas al análisis imparcial de las premisas y de razones suficientes. Es un mecanismo rígido que precede al acto mismo de juzgar, gravitando sobre él y condicionándolo. Un “molde” obsoleto y determinante.

Se ha dicho que en el origen de los prejuicios, podía hallarse una conducta casi “tribal” en la que rechazábamos lo diferente por temor a que pudiera representar un peligro en nuestra supervivencia. Pero, como en muchos otros aspectos, aquellas conductas casi automáticas, han de irse haciendo adaptativas y cuestionadas por nuestra racionalidad. Einstein se lamentaba de que era más fácil conseguir deshacer un átomo que un prejuicio y quizá sigamos asistiendo a un mayor “progreso” tecnológico, que social y moral.
¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio!
(Einstein)

El video representa de manera gráfica la "pesada" carga que nos supone tener prejuicios (duración del video: sólo dos minutos)

lunes, 15 de noviembre de 2010

204.- Preguntas de la vida : La muerte

Este tema es muy delicado, porque en nuestra cultura occidental es temido y negado. La muerte es considerada sólo un accidente inesperado que es necesario ocultar. Pero sin embargo es la que condiciona toda la vida, la creatividad, el arte, todo lo que hace soportable la circunstancia ineludible de la finitud (…)

El pasado y el futuro son los dos espacios de lo imaginario. El pasado siempre es añoranza porque se nos va lo que conocemos, como por ejemplo, nuestro cuerpo chiquito de la infancia o nuestros padres. Siempre estamos perdiendo algo y tenemos que acostumbrarnos a ello y a despedirnos, o sea, a elaborar duelos. No sólo de las personas, sino de las cosas: el trabajo de duelo es una función básica. Un depresivo se puede definir como la persona que no aprendió a despedirse, a decir “Chau, mi cuerpo infantil” o “Chau, mamá” También hay despedidas extremadamente dolorosas, como ese chau que viene a contramano: “Chau, hijo mío” (…).

Tenemos que aprender esta ceremonia de la despedida, que es el duelo. He viajado mucho y a lugares extraños, he estado con indios en el Amazonas, en Estados Unidos, en lugares muy marginales como el Bronx y más tarde en la India. En estos lugares percibí las distintas formas de resolver los duelos. Entonces, lo que hace el duelo es enterrarlo, ya que los muertos se entierran con palabras en el corazón, sólo el cuerpo se deja en la tierra. Simbólicamente, la losa del sepulcro tiene un significado antropológico, es algo pesado que impide que el muerto vuelva, porque en lo interno, el muerto vuelve si uno no lo elabora (…)

Todas las culturas tienen una ceremonia que es el funeral, en especial las culturas primitivas, más sabias y ecológicas, que tienen una buena relación con la muerte, mientras que las tecnológicas, como la nuestra, tienen ceremonias muy pobres, muy breves, como para terminar pronto y olvidarse. Antes, el velatorio se hacía en la misma casa donde había vivido el muerto, eso era importante, porque era en esa casa donde no iba a estar más, esa escenografía permitía que la despedida fuera honda, permitía el llanto y que cada uno contara algo del “finadito”, es decir, que se hiciera un constructo imaginario de esa persona. (…) Actualmente, la familia va a una funeraria, y les dan, por ejemplo la habitación 4, un departamento anónimo (casi como un albergue transitorio para muertos). Los deudos no hacen nada, no participan como los de antes, que cavaban, construían el cajón, o tenían alguna tarea en la preparación del cadáver, como vestirlo o amortajarlo. Aquí y ahora, todo lo hacen empleados que ni conocieron al muerto, luego los deudos están diez minutos, toman un cafecito y se van.

Los llamados salvajes del Amazonas, cuando muere alguien, hacen unas ceremonias hermosas llenas de sentimiento y respeto. Hacen un lío bárbaro, se pintan con cenizas, se tiran al suelo, lloran días enteros, algo muy profundo. Antes de la semana, levantan al muerto, lo ponen en una canoa y lo empujan por el río, con comida y cubiertos, para que vaya a la ciudad de los muertos y al finalizar la semana terminan, se bañan y quedan en paz .Esa es una cultura que elabora correctamente el tema de la muerte, mientras que la nuestra no lo hace bien. En realidad, los salvajes somos nosotros. (…) Uno de los instrumentos valiosos que la naturaleza nos dio es el llanto, que al ser convulsivo, relaja la musculatura, porque la muerte produce miedo-contracción, y como el llanto afloja, lo que hay que hacer es llorar plenamente para aflojar la contracción muscular y disminuir la angustia.

Hay un tema que nos defiende de la muerte, y es el amor, es lo único que puede enfrentar a la muerte. La muerte y el amor son antagónicos, lo cual tiene que ver con que yo existo porque otro me mira, y si ya no me mira yo no existo más. Además, yo no muero del todo, si alguien me recuerda. En Madrid leí el lema de un escudo que decía: “Vivir se debe de tal suerte, que vivo se permanezca en la muerte.”(…)
Una frase fundamental de Pichón era: “La muerte está tan lejos como grande sea mi proyecto”. O sea, si yo no tengo una esperanza, un proyecto de vida, estoy muerto (…)

(Extractos del artículo "La muerte y los duelos" de Alfredo Moffatt)

Imagen: André Kertész (1984-1985)